Gracias a la colaboración recibida.


La cosecha, riquísimas habas y zanahorias...


Iván siempre le aguardaba despierto, ansioso por escuchar las aventuras que su
padre le relataba. Y mientras lo hacía, el niño imaginaba el aspecto de
aquellas terribles criaturas a las se enfrentaba o los increíbles tesoros que
custodiaban y que siempre lograba arrebatarles. Aquel efímero instante, tal vez
por ser el único que ambos pasaban juntos, era para Iván el mas especial de
todos cuantos experimentaba. 