jueves, 9 de julio de 2020

Audiolibro "Harry Potter y la Piedra filosofal" por l@s alumn@s de cuarto.

L@s alumn@s de cuarto, y su profe Marta Moret, idearon un proyecto en común dentro de su proyecto de Harry Potter y con el que uniendo su poder lector,  y muchas horas de trabajo montándolo la seño Marta, consiguieron este fabuloso audiolibro, que a parte de ir publicándolo en nuestras redes sociales, ha sido emitido por Teleyecla y presentado a un concurso de la Consejería de Educación.



Aquí os dejamos sus dieciséis capítulos para que podáis disfrutarlos...


Capítulo 1

Capítulo 2



                                      



Capítulo 3




Capítulo 4


                                       

Capítulo 5

  

Capitulo  6


Capítulo 7



                                         

Capítulo 8



Capítulo 9



Capítulo 10


Capítulo 11


                                         

Capítulo 12

                                          

Capítulo 13


                                          


                                                                        Capítulo 14



Capítulo 15 


                                         

Capítulo 16


                                         



                                                                   Capítulo 17





También han ido aportando cositas en el Padlet del proyecto...



Sin duda, ¡¡una experiencia única para ellos!!

Cuento creativo Primero

Durante el confinamiento se crearon cosas bonitas y esta es una de ellas. Este cuento cooperativo creado a distancia por l@s chic@s de primero de los que me siento enormemente orgullosa. ¡Feliz verano chic@s!




domingo, 5 de julio de 2020

Filosofia para niñ@s (Segundo)


 
Os traemos un bonito vídeo realizado por Virginia , tutora de segundo . Un vídeo explicativo sobre como ven la vida los niñ@s , sienten el miedo , el amor ... en definitiva la vida vista con los ojos de un niñ@ , de ahí su nombre: "Filosofia para niñ@s" . Un precioso vídeo para reflexionar.

Desde los ojos del Giner te damos las gracias Virginia por tu colaboración con nosotr@s y a l@s alumn@s de segundo, por enseñarnos su particular visión de ver la vida .

 ¡ GRACIAS y Feliz Verano !




Octavo número de nuestra revista escolar "Los ojos del Giner"


Otro año más, nos complace comunicaros que ya tenemos nuestro octavo curso, donde se registran las múltiples actividades de este curso 2019/20 que nunca olvidaremos gracias al COVID-19...


https://issuu.com/losojosdelginer/docs/8_los_ojos_del_giner?fbclid=IwAR0Hq3qDw__Az0Qf4ljhNvczmyAY7hQNc_YFnGpTjbhxd-l81m5tBThBz3A

domingo, 28 de junio de 2020

Despedida sexto

Este curso llega a su fín y para esta promoción 2011-2020 también toca cerrar una etapa en el Giner, para comenzar otra en Secundaria. Queremos felicitar a tod@s ell@s por su promoción al instituto y aunque la despedida haya sido un poco fría, dada la situación actual, os deseamos un feliz verano y comienzo en septiembre. Habéis sido una muy buena promoción y llegaréis donde os propongáis.






Malva, una alumna de sexto, realizó estos vídeos de recetas en inglés, donde se expresa perfectamente y nos enseña a realizar una deliciosa receta de cocina... os la dejamos, por si os apetece probar...













Dos participantes de la comisión de aire libre van descubriendo zonas para visitar con el cole cuando todo ésto acabe... Y de paso conocer nuestra región, jeje

Se trata de río Chicamo, cerca de Fortuna.

Una ruta muy divertida y sencilla para disfrutar con los peques, hacer picnic en la pozas al final del recorrido y mojarse y refrescarse.











Sierra Salinas...

    

Rambla Jumilla...

viernes, 19 de junio de 2020

Reflexiones en tiempos del Covid ( dirigido a todas las familias )



REFLEXIONES DE UNA DOCENTE A TODAS LAS FAMILIAS, EN TIEMPOS DE COVID:
“[...] de parte de todos los docentes que lo sientan conmigo: un sincero “lo siento” a todas las familias que hayan podido recibir de nosotros lo que no hemos sabido hacer, un disculpar el estrés, las posibles exigencias, los agobios y las incoherencias. Siento los cambios y las tareas que hayan podido ser vacías o absurdas, la posible presión por la manera..., los Dempos de espera o el que necesitarais alguna cosa y no haber sabido verla”.
Nos despedimos un viernes 13 de marzo, desbordados entre el miedo y la estupefacción. El mundo se estaba parando con una mayoría observando atónitos sin poder entender nada. Sin apenas momentos para respirar, sen>rnos, calmarnos, encontrarnos y comprender, ya el lunes siguiente estábamos, casi de manera compulsiva y como si nada hubiera pasado, enviando un sinBn de tareas a las familias, como si fuéramos dueños de ese >empo nuevo, y una franja horaria nos perteneciera en las mañanas o como si algo tuviéramos que controlar.
Aplicaciones, programaciones, documentos, “videoclases”, informes, cues>onarios, reuniones, explicaciones, una vorágine de tareas nos invadió en una oleada de aparentar una normalidad fic>cia, un no “perder el >empo” o no “perder el curso”, “que nadie pare de enviar cosas”, mantener el horario de cada día, etc., en medio de semejante tormenta. Hasta pusimos notas a los alumnos en el intento de que nada cambiase.
Pero todo esto contrastaba con la realidad, porque ésta úl>ma era otra cosa. En la realidad todo se había parado de verdad, y todos estábamos paralizados y muertos de miedo. Dentro de cada familia se movían estas cosas, y la escuela en su conjunto no supo parar, escuchar, reconocer el momento social, reflexionar y reconver>r su tarea. Y no hablo de mis compañeros, cuya inmensa capacidad trabajo y amor por los niños valoro y admiro, sino de otro ente más abstracto. Si somos honestos, lo que han recibido las familias de la escuela en general (y no de los maestros en par>cular que hayan podido en muchos casos humanizar las circunstancias) ha sido agobio, estrés, presión y cansancio. Como si la infancia sólo estuviera contemplada desde la escuela. Pero esto no era lo que tocaba.
Si imagino una escuela que cumple con la función de educar en el sen>do más amplio de la palabra, en momentos de crisis como este, educar se convierte en escuchar, cues>onarse, en proteger y en actuar para preservar que los pilares que permiten los aprendizajes, como son la salud emocional y psicológica de los alumnos y sus familias, se mantengan sanos. La literatura cienVfica y en par>cular las Neurociencias, vienen ya >empo emergiendo esta evidencia. El sistema educa>vo la ignoró. Se debió una reflexión que no estuvo, un parar para dar sen>do a nuestro hacer que no se contempló. Sin saber qué, ni cómo, ni para qué, pero teníamos que enviar y enviar y enviar tareas. Todo un sinsen>do porque la verdad es que no va a servir de mucho responder desde la escuela ante una amenaza contra la salud pública a nivel mundial, mirando para otro lado, ignorando la realidad social, haciendo como que no pasa nada, con archivos llenos de ejercicios, números por evaluaciones y otros cuantos cientos de informes, programaciones y la creación de tantas y tantas aplicaciones de contenidos en forma de videojuegos con refuerzo de corte cogni>vo-conductual.
Pero la realidad emergía por encima de todas estas cosas llamando a gritos a una mirada hacia el interior, una dolorosa parada y una profunda reflexión, una escucha de nuestros propios miedos para poder entender el de nuestros niños y niñas. Nosotros somos maestros, educadores, no somos tecnócratas ni programadores. Trabajamos con personas, nuestro sen>do de hacer está en ver y sen>r lo humano, en poder dar respuestas a la profundidad del ser en cada momento que nos encontramos, sabiendo captar la realidad tal cual es y acompañar desde ese entendimiento, a nuestros niños y niñas en su crecimiento global, y por supuesto, también a sus familias porque somos un sistema de relaciones, una red entretejida y estar del lado de la infancia no puede sino considerar y apoyar permanentemente a sus familias en el aquí y ahora. Y quizás ahora iba más por apoyar a que el mundo interno, no se derrumbase.

 Y...¿qué podía hacer yo en medio de todo esto? ¿con>nuar en este sinsen>do? ¿fingir que no pasaba nada y con>nuar como hasta ahora? Para mí hubo un momento en el que no pude seguir y tuve que abandonar el barco. Algunos de vosotros quizás sen>steis miedo de mi abandono al ejercicio de los clásicos, los dictados, las fichas, las plataformas, aplicaciones...Pero mi corazón senVa que tenía que ir por otro lado, y a fecha de hoy, final de curso, creo que lo habéis entendido perfectamente y que incluso ahí, en el cambio, nos hemos encontrado. Por eso lo compar>mos, porque hemos sido comunidad educa>va, hemos tejido red humana y hemos crecido y hemos salido reforzados de esto. Y ha sido así:
Todo el foco de mi quehacer se centró en dejar lo que siempre había hecho en mi trabajo hasta entonces. Hubo que romper el formato de mi función docente en un completo puzle que reconstruir bajo una nueva mirada adaptada a las circunstancias, hasta encontrar la imagen que pudiera dar respuesta a lo que era más importante: ayudar a mi>gar el dolor del momento y facilitar la vida de las personas, niños/as y familias, con las que telemá>camente iba a convivir día a día, cada mañana, hasta final de curso, con un obje>vo úl>mo común: cuidar del bienestar de nuestros niños, niñas y por ende, de todos/as nosotros/as. Todo un reto en el que para mí la escuela tenía que dar respuesta y también un reto, en el que yo no podía fallar.
Así centré nuestro intercambio en escuchar las necesidades y responder a ellas. Lo primero de todo fue empoderarnos desde el sen>rnos unidos. Para eso grabamos un vídeo desde nuestras casas con la canción “Quédate en tu casa” de La Pega>na, y con el que conseguimos acercarnos desde la distancia de nuestras casas y dar sen>do a estar confinados.
A con>nuación hicimos el “Plan de Orientación a las Familias” para favorecer el bienestar de los niños en situación de confinamiento o “Cómo apoyar a la infancia en >empos de confinamiento”, donde hablábamos de un análisis de las necesidades autén>cas de los niños/as y pautas para entenderlas y acompañarlas desde la perspec>va de la prevención y promoción de la salud no solo Bsica sino también y sobre todo psicológica y emocional.
Estuvimos reflexionando sobre nosotros/as, pasando de nuestro proyecto de “La Edad An>gua”, a la “FilosoBa de Grecia”. En este >empo hicimos un viaje a nuestro interior (lo que era la primera parte del plan, parar a encontrarnos nuestro yo más autén>co), buscando preguntas y respuestas que nos permi>eran conectar con nuestra esencia a través de la “FilosoBa para Niños”: ¿quiénes somos?, ¿cómo es el mundo que nos rodea? adaptado a niños y niñas de 7 y 8 años.
Después conciliamos nuestro trabajo de Lengua, Lectura y Ciencias con la vida real, estableciendo y favoreciendo unas ru>nas diarias que considerábamos preven>vas y saludables, que dieran estabilidad, más sen>do y equilibrio en este >empo de confinamiento. Conver>mos nuestros hogares en autén>cos laboratorios de Ciencias. Jugábamos, trabajábamos y aprendíamos haciendo simultáneamente tareas del hogar e inves>gando sobre nuestros aparatos y electrodomés>cos, lo que nos permi>ó conciliar y compar>r con las adultas muchas ac>vidades diarias desde el placer y ya no tanto la obligación. Compar>r el >empo y aprovechar la convivencia para mejorar las relaciones familiares fue uno de mis obje>vos contemplados durante todo el proceso. Hacer uso de esta situación de presencia con>nua para fortalecer vínculos psicoafec>vos entre niños/as y familias desde el placer de convivir y compar>r fue una de las mejores experiencias.
Proseguimos para volver a centrarnos en nosotros mismos y nuestra “Historia de Vida”, en un recorrido por reconocer nuestro pasado y las imágenes más significa>vas o que definen nuestra iden>dad. Finalmente nos lanzamos a entender este momento histórico-social con ayuda de la Memoria Histórica, inves>gando sobre otras pandemias pasadas que nos den pistas para situarnos en este con>nuum vital. Y despedimos el curso con nuestros mejores deseos, porque todo ser humano >ene el derecho de proyectar sus sueños y desear que se cumplan. También mostramos un vídeo sobre nuestra FilosoBa para Niños que ha vertebrado en estos dos úl>mos cursos nuestro ser y estar en la escuela juntos.

 En medio de todo esto nos encontramos en un espacio virtual, como adultas que estábamos en esta aventura, no para ver quién seguía las tareas y quién las llevaba al día, sino para volver a sen>rnos unidos desde la distancia, para visibilizarnos, escucharnos, comprendernos y darnos la fuerza que una pequeña comunidad educa>va como éramos, tanto necesitaba. Recogimos esa fortaleza, nos sen>mos, y con>nuamos.
Reflexionamos profundamente sobre el miedo, la emoción que ha secuestrado al mundo entero en un mismo >empo. Encontrarnos con nuestros propios miedos para comprender y apoyar a los niños en sus miedos. Miedo a la pérdida, a la incer>dumbre, a la impermanencia del ser, a la debilidad de nuestro sistema creado, a la pérdida de libertades, al futuro. Miedo a mirar a nuestros niños y no poder, por primera vez, ver claro un futuro seguro...
A lo largo de todo este proceso he tenido claro que la tecnología era sobre todo una herramienta, nunca un fin sino solamente un medio. Y para ello nos ha servido, fundamentalmente para comunicarnos. Nunca he pretendido suplantar la educación con las pantallas, sino hacer el único uso para el que, bajo mi punto de vista nos sirven, comunicarnos. La esencia de nuestra tarea educa>va se basa en el contacto, en vernos, sen>rnos. Sólo a par>r de la relación puede surgir el desarrollo y el aprendizaje y esto nunca podrá suplantarse con un ordenador, ni con ninguna conexión de úl>ma generación del todo pionera en ninguna parte del mundo.
El crecimiento es estar en relación, sen>rse, tocarse. El aprendizaje son olores, colores, miradas vivas de ojos brillantes. Es el encuentro, el dejar surgir situaciones, palabras, sen>mientos...Por eso, desde el primer momento en el que pudimos vernos pequeños grupos, creamos nuestros Encuentros al Aire Libre en el Cespín, donde pudimos mirarnos, sen>rnos, estar presentes, aliviarnos, animarnos. Los primeros minutos que nos reencontramos hubo muchos momentos de silencio, de miradas profundas, de un estar despacio. Pusimos las canciones a ritmo de las notas de guitarra para dejar sen>r y salir emociones. Poco a poco aparecieron las palabras en boca de los niños/as. Las primeras no hablaban de nada en verdad pero decían mucho y servían para >rar del hilo, >rar, dejar que los niños hablaran como es su hablar, su contar: con su movimiento, con su tercera persona, con la su>leza sus manos que expresan. La belleza de comunicar “estamos juntos, os he echado de menos, necesito volver, necesito vuestro encuentro”. Después vinieron las risas, las adivinanzas, cuando otra vez el cuerpo hablaba con ya un “me siento en calma”, “¿nos veremos otra vez, verdad?”, “claro que sí”.
Y es que la salud, y ya es hora de ir visibilizando esta realidad, no es solo Bsica. Ya lo sabemos y no vamos a esperar más. La salud es también y en gran medida emocional. Cuidarnos es vernos, ser y sen>rnos en relación. Y es para los niños esta necesidad de tacto y de contacto, tan vital como el sueño o la alimentación, siendo la privación de estar con sus iguales, una de las partes más traumá>cas de esta cuarentena.
También nos encontramos las adultas de nuevo, pero esta vez en vivo. Nuestros encuentros dejaron espacio a la construcción de esa red de apoyo mutuo entre nosotros. Compar>r nuevamente nuestras dudas y miedos, deba>r sobre el momento actual y el próximo curso. Sabernos que no estamos solas y que compar>mos ante todo el obje>vo número uno: el bienestar de nuestras criaturas. Reconocer que ahora tenemos un gran reto...
Y cerrar el curso con un encuentro especial, un Final de Curso. Cerrar una puerta para abrir otra, tan necesario el ritual en las personas. Dejar, soltar estos meses, sabernos pasar a la construcción.
Para finalizar, deciros de parte de todos los docentes que lo sientan conmigo: un sincero “lo siento” a todas las familias que hayan podido recibir de nosotros lo que no hemos sabido hacer, un disculpar el estrés, las posibles exigencias, los agobios y las incoherencias. Siento los cambios y las tareas que hayan podido ser vacías o absurdas, la posible presión por la manera..., los >empos de espera o el que necesitarais alguna cosa y no haber sabido verla.

 Para concluir, un “agradecer sincero” a todas las que también han confiado este >empo en nosotros, en nuestra manera, que han sabido escuchar, que han sabido comprender, que nos han buscado para preguntar, comunicar, sincerarse y buscar apoyo y ofrecerlo. Gracias por la paciencia, por el contacto, por el cariño. Familias que han caminado de la mano, creciendo cada día, disculpando en el camino, agradeciendo y fortaleciendo lazos.
Hemos aprendido muchas cosas juntos este >empo. Mi compromiso profesional está en no olvidarlo, en transformarlo a una nueva manera de estar con los niños y las familias que vuelvan a subirse a otros nuevos barcos. Gracias de corazón por la experiencia, el crecimiento y el aprendizaje. Seguimos con, para y por la infancia.
Virginia García Soriano, madre y maestra.